El experimento de Airy (Fallido)
Si un telescopio está apuntando a una estrella y ambos están estacionarios, entonces obviamente la luz llega directamente al telescopio. En 1729, James Bradley descubrió que tenía que inclinar su telescopio hacia delante muy ligeramente para divisar una estrella en el centro de su telescopio; por entonces se suponía que esto era debido al movimiento de la Tierra alrededor del Sol. Sin embargo, esta ligera inclinación podría hacerse necesaria no sólo por el movimiento de la Tierra, sino también debido al movimiento de las estrellas alrededor de la Tierra estática.
Y así es como sucedió.
Airy, al intentar demostrar la velocidad orbital de la Tierra, acabó demostrando su inmovilidad.
Este experimento, conocido como ‘el fallo de Airy’, arrojó como resultado que el telescopio no tiene que inclinarse más cuando este es rellenado con agua, demostrando así que era la luz entrante la que se movía através de un telescopio fijo a una Tierra estacionaria.
Resulta intrigante que, en su breve informe de sólo cuatro páginas, Airy no mencione ni una sola vez que los asombrosos resultados implican que, de hecho, vivimos en una tierra estacionaria.
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